lunes, 27 de febrero de 2012

Buenas noches, buenos días...

Miro el reloj que cuelga de mi muñeca izquierda y las agujas de él a penas se han movido, cojo aire, cierro los ojos y parece una eternidad desde que me besaste, sonreíste y cerraste la puerta de casa. Cuelgo mi mirada de las nubes y sólo escucho el canto de los estorninos que se esparcen en el cielo al atardecer.

No sé si volverás y tampoco cuando volverás...aunque siento tus caricias sobre mi espalda como si estuvieras pasando tu mano sobre ella en este mismo instante. Fuiste efímero, casi fugaz pero demasiado dulce como para haber dejado de sentir tu sabor tan rápido.



Despertaba por la noche con tu brazo colgado de mi espalda y con tu cara enredada en mi pelo, tu respiración susurrándome al oído y tu calor abrigándome del frío de una noche de invierno. Despertabas con cara de niño y sonrisa infantil, besando mi mejilla y aferrándote a mí más fuertemente.

Sólo buenas noches y más tarde buenos días...siluetas a media luz entremezcladas que se atraían como imanes; me robaste una sonrisa para más tarde atraparme entre tus besos, me robaste una mirada para más tarde atraparme en tu piel.

Quiero que me abraces y me digas buenas noches para luego besarme y decirme buenos días una vez más...

martes, 14 de febrero de 2012

Mirada azul



Intentando ver el mundo a través de una mirada azul, intento devorarla cada vez que muestras tus ojos en la géldias mañana de invierno o los escondes cuando la luz estival te ciega. Me cuelgo de tu mirada...


Sigo tu rastro, tu olor, tu esencia...la huelo aunque estés lejos. Impregnas mi alrededor y a mí misma si te tengo cerca. Ni los demonios más oscuros me tientan a abandonar la tierra, ni los ángeles más dulces consiguen hacer que las estrellas del cielo brillen con más fuerza si tu no estás en él.


En un pasado, el destino jugó sus cartas siendo el contrincante más duro a ganar. Nos mostró luz, sonrisas, mar y noches a media luz para luego borrarlo todo, plantar un desierto de separación pero no olvido. Pasaron días de lluvia, nieve, veranos, amores pasajeros, lloros y alegrías pero mi alma seguía siendo azul...un azul tan brillante que era imposible apagar. Silencios que parecían eternos, dudas y preguntas sin contestar...seguir viviendo dividida entre el recuerdo y el presente, entre la aparente luz y el azul; y de nuevo, llegaste...la partida del destino no había acabado...


El fuego nunca se apaga y vuelve a prender con facilidad: de nuevo una mirada de la que colgarse, una esencia de la que alimentarse...un rastro que nunca perdido apareció de nuevo... sólo la luna nos veía a los dos, sólo yo callo mi boca y permito que mi corazón hable con mi mente y la deje vivir de esperanza, y de una llama que no acabó pero que no sabe si la lar de su fuego la volvería a coger.


Años, meses, dias...pero hay cosas que llegan para quedarse, para permanecer ante tormentas, para no olvidarlas, para recuperarlas, para quererlas...y me pregunto, qué partida de cartas es ésta destino? la deseada mano ganadora? la del triunfo para no volver a perder? la del riesgo coronado por una anhelada gloria en la que colgarse de una mirada, vivir en azul y alimentarse de una esencia se convertirán en mi deseada realidad eterna?