
Aquí os un par de historias para contar la noche de Halloween...no tengáis miedo y disfrutad de la noche en la que los muertos están más cerca que nunca de los vivos...
LAS GEMELAS
Dicen que cuando nacen gemelas lo que le pasa a una le pasa a la otra siempre. Precisamente, esto es lo que le sucedió a dos chicas gemelas de España.
Eran dos hermanas que se llevaban muy bien, nunca se peleaban ni discutían pero por razones de trabajo por parte de sus padres, tuvieron que cambiar su residencia a la ciudad, donde estaba la carretera que era peligrosísima en esos momentos.
Las niñas tuvieron que cruzar solas por que la madre debía ir a trabajar, ella le dijo a las niñas que cruzaran solas pero con cuidado y mirando a los dos lados; las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse, oyó un golpe muy fuerte detrás suyo, eran sus dos hijas que habían sido atropelladas por un camión, desgraciadamente habían muerto.
Cuatro años más tarde la madre aún era joven ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no se olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos y casualmente eran dos gemelas, además, muy parecidas a las que murieron atropelladas y esto hacía que la madre en parte olvidara ese trágico suceso.
Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia. A pesar de prohibirles expresamente que se acercaran a la carretera, un día las dos niñas fueron jugando y decidieron cruzar; no venía nadie en ningún sentido, no había peligro...en el último momento apareció su madre y les dijo que no cruzaran a lo que las niñas respondieron al unísono: "si no pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir...".
LA DAMA DE BLANCO (O LA MUJER DE LA CURVA)
Esto es real, ha sucedido muchas veces aquí, en nuestra ciudad (Barcelona). En una conocida carretera barcelonina hay una curva muy peligrosa en la cual varias motos y coches se has estampado.
Una noche un hombre al volante de su coche conducía por dicha carretera cuando de pronto vio a una mujer vestida de blanco flotando como a unos 10cm. del suelo. El hombre sintió pánico, fue terrible para él; al momento, miró por el retrovisor para comprobar si tan espeluznante mujer seguía ahí pero no la vió, había desaparecido totalmente. Justo cuando él empezaba a relajarse, escuchó la respiración de alguien en el asiento trasero del vehículo...era ella!, aquella mujer silenciosa, misteriosa y terrorífica. El hombre perdió completamente el control del coche, la mujer sólo sonreía y permanecía callada.
El conductor topó contra un árbol, no murió pero al ser trasladado al hospital le contó su anécdota al celador y el celador me la contó a mí...desde aquel día el hombre no se ha atrevido a conducir de nuevo perturbado por aquella memoria espeluznante.
Se dice que a diferencia de él, muchos otros son atacados por la mujer y no viven para contarlo...aquel hombre tuvo suerte, mucha suerte...






Ahora? ya no vivo en Barcelona, estoy a pocos kilómetros pero sigue siendo mi ciudad. Siento que me hago "vieja", estoy tranquila en mi casa donde apenas pasan coches, me da "palo" bajar a la ciudad, me agobia la gente sobretodo los sábados por la tarde...crezco!!! pensé que jamás diría esto pero mi madre tenía razón cuando me decía: "ya verás que tengo razón, cuando seas mayor lo verás..." y sí, mamá tenía razón...aunque sigo paseando por Barcelona buscando los recuerdos y las sensaciones que experimentaba cuando aún era una renacuaja; quizá por nostalgia, quizá porque formaba parte de mi felicidad en aquel instante, quizá no quiera crecer más o no quiera olvidar...no lo sé...pero cada rincón por el que suelo pasar me recuerda a una época, a algo o a alguien y en cierta manera, es una forma de llevar esos instantes y lo que era Barcelona en ese momento en mí.
